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Una visión del pasado, del presente y del futuro recopilada entre los periodistas, cientificos, e intelectuales argentinos : La brújula política está dedicada al estudio y a la reflexión crítica sobre la realidad.

4/12/10

Las Masas...(y su utilización audiovisual)


Imágenes del pueblo, las masas y la gente

Un seminario internacional discutió la representación audiovisual de las multitudes a lo largo de la historia. Se analizó el peronismo, el radicalismo y los totalitarismos.

El filósofo inglés Thomas Hobbes nombró a ese hombre hecho de muchos hombres, Leviathan , el Adán de la teoría política moderna. El acto teórico que correspondía a la fecundación era el Contrato Social : en un momento de intimidad originario, las individualidades libres pactan conformar una entidad superior a las partes. Un siglo más tarde, Rousseau le insuflaba un renovado hálito a este sujeto colectivo. La voluntad general es infalible, dijo, pero “debe partir de todos para aplicarse a todos”. Ya en plena faena del siglo XIX, una vez enterrados buena parte del optimismo y otros paroxismos de la revolución francesa, se estaban definiendo los términos que los científicos aplicarían a los nuevos actores sociales, incesantes hijos de las industrias, las metrópolis, los nacionalismos. Así, el concepto de pueblo perdió algo de su noble idealidad y transmutó en el concepto más prosaico de masa o multitud. El sociólogo francés Le Bon analizó con áspero positivismo este fenómeno en su influyente libro Psicología de las multitudes .

La problemática de las sociedades de masas aparece intensificada en el siglo XX por la fertilidad de los regímenes totalitarios, la ascendiente organización en la lucha por los derechos civiles y laborales, y la difusión de los medios. Estos vínculos se propuso investigar el seminario internacional “Representaciones audiovisuales de las masas: perspectivas comparadas” que tuvo lugar en la Biblioteca Nacional el 29 de octubre y congregó a especialistas de diversas áreas. Fue organizado por Mariano Mestman y Mirta Varela del Grupo Medios, Historia y Sociedad (IIGG-UBA), quienes marcan un punto de apoyo: “Nuestro proyecto (…) propone centrar su indagación en el plano de las imágenes. Partimos de la hipótesis de que las imágenes cuentan con una relativa autonomía respecto de los conceptos y que no son una mera traducción de los mismos.” En ese encuentro, Irene Marrone (UBA) abordó el delicado problema de tomar un sujeto histórico como la masa como objeto audiovisual, en la medida en que tal operación puede ser utilizada para conferir representatividad y consenso a un discurso político. Si esta operación es deliberadamente opaca, puede asumir distintas formas de dominación. En su ponencia dirigió la atención a la diferencia sutil y conveniente en la denominación de las masas que una voz en off hacía en los noticieros argentinos de los 60: como “público”, como “nación o patria” (en ceremonias políticas o religiosas), como “pueblo” o “trabajadores” (en la propaganda populista), como “ciudadanía” (en los actos de gobiernos democráticos o dictatoriales).

Durante la jornada se exploraron los recursos y los límites de cada registro audiovisual (los diarios, la fotografía, el cine) en relación a la producción de sentido político. A este respecto, el abundante peronismo fue tratado por Marcela Gené y Clara Kriger (UBA) en sus respectivas ponencias. Gené habló sobre la evolución de la representación de las masas a partir de la llegada de Perón al poder y su necesidad de mitologizar el origen popular del movimiento, aprovechando los remanentes de la iconografía anarquista y socialista. Llamó la atención sobre un detalle técnico que revela una pauta de intencionalidad muy definida: “en el cine, el recurso sistemático a los planos generales sobreelevados de las multitudes genera el efecto perceptivo de una abstracción que anula el reconocimiento de los sujetos participantes.” Por otra parte, Kriger advirtió cómo la aparición de Perón y Evita en el mismo plano cercano que los trabajadores hace que estos comiencen a tener un grado mayor de identidad.

La televisión también fue protagonista de una serie de ponencias. Lynn Spigel (Northwestern University-Chicago) concentró su interés en la forma en que la televisión estadounidense construyó la relación masa-audiencia, desde la obsesión por dispersarla en la privacidad de la familia hasta una invitación constante a identificarse con una audiencia global a finales del siglo XX. Vito Zagarrio (Universitá degli Studi di Roma 3), trató la cuestión de los peligrosos efectos de la frivolidad en la televisión educativa italiana: “El fascismo se ha convertido en un gran depósito de espectáculo –observó–. El material se presenta manipulado o se lo muestra de manera acrítica, de modo tal que el ‘régimen reaccionario de masas’ aparece fascinante y ‘moderno’”.

También participaron del encuentro investigadores como Gonzalo Aguilar con su ponencia: “El retorno de las coreografías: la aparición de las masas en las ficciones de Hugo del Carril y Leonardo Favio”; Ana Amado habló sobre “Puerta de fábrica. De la escena colectiva de los setenta al retrato post-crisis de la desocupación”; Silvia Romano (Universidad Nacional de Córdoba) se refirió a los “Recursos para la investigación en ciencias sociales: dos archivos de la televisión de Córdoba”; Antonio Medici (Universitá degli Studi di Roma 3 – AAMOD), habló sobre “Los documentales del Movimiento Obrero y Democrático italiano”. Mientras Vito Zagarrio (Universitá degli Studi di Roma 3):”Pantallas de masas. La representación del fascismo italiano en la TV. El fascismo y la representación de las masas. Hubo una muestra de fotografía que contextualizó el seminario organizada por Ana Lia Rey y Cora Gamarnik. Mariano Mestman y Mirta Varela cerraron el encuentro.

Fuente: Imágenes del pueblo, las masas y la gente - Por Martin W Prieto, en Revista Ñ - 25/11/10
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21/11/10

No habia que romper esos (malditos) códigos de la política, de nuestra clase política.


El escenario
Odios y complicidades

Joaquín Morales Solá


Graciela Camaño pensó en su hija, una científica que vive en Santa Cruz, cuando cerró la boca de Carlos Kunkel con un cachetazo condenado a la fama.Margarita Stolbizer recordó la imagen de su detestada Elisa Carrió cuando pidió, para satisfacción del kirchnerismo, el archivo de las tres causas sobre supuestas presiones del Gobierno a legisladores opositores. Felipe Solá reflexionó, callado, que los "códigos" de la dirigencia, venerados por sus propios legisladores, corresponden a la mafia y no a la política. Elsa Alvarez caviló sobre la ingratitud cuando vio que su propio bloque, el radical, prefería despotricar contra Carrió, mientras la dejaba sola con su denuncia sobre los llamados que recibió de la oficina de Julio De Vido.

La congregación política se cerró sobre sí misma; prefirió ignorar lo que sabían hasta los ordenanzas del Congreso para salvarse ante la opinión pública. Esto nos afecta a todos, se justificó un diputado opositor que eligió el silencio. El oficialismo pudo zafar, así, de la investigación sobre las prácticas más chambonas que se hayan visto para aprobar una ley. El próximo martes 30 de noviembre caerán automáticamente todos los dictámenes y las cuestiones de privilegios que no hayan sido tratados por la Cámara. El escándalo será entonces caso cerrado, y la investigación sólo podría reabrirse si se presentara otra cuestión de privilegio el próximo año legislativo. Aun así, ese planteo necesitará de la aprobación de la Cámara para prosperar. Improbable.

La bofetada de Camaño fue injusta con Camaño. La política no debe romper el límite entre las palabras y la agresión. Sin embargo, Camaño es una de las legisladoras más reconocidas por su dedicación y su trabajo. Se formó sola cuando todo le señalaba un destino más modesto. La soterrada pendencia entre quién pegaba primero se venía librando entre Kunkel y Felipe Solá. Se deslizaban agravios al oído cuando se cruzaban; a veces, fluían entre ellos duros insultos en voz baja. Quiero que me pegue una trompada en pleno recinto, confesó Solá hace ya mucho tiempo. Kunkel ofendía, pero no golpeaba. Camaño saldó esa porfía por su cuenta y riesgo.

Un gobierno presidido por una mujer tiene entre sus principales dirigentes a hombres que han derrapado en el sexismo. A ningún político se le recuerda nunca qué dijo o qué hizo su esposa. Kunkel habla del marido de Camaño, pero no de Camaño. ¿A algún político le dijeron algo parecido a prostituta, como disparó Agustín Rossi contra Carrió, a la que llamó "madama de un cabaret"? La política de prontuarios (falsos, encima) que cultiva Kunkel es una de las peores herencias que dejará el kirchnerismo cuando ya no esté.

El reverdecer machista tiene la única explicación en que sólo fueron mujeres las que ventilaron las maniobras del Gobierno en pleno recinto para aprobar el presupuesto. Cynthia Hotton y Elsa Alvarez pararon la sesión cuando denunciaron que estaban siendo acosadas por funcionarios oficiales. Carrió denunció que se estaba violando la inmunidad de todo el cuerpo. Camaño debió levantar la sesión de la Comisión de Asuntos Constitucionales contra su propia voluntad. La mantuvo sesionando durante siete horas, a pesar de que casi todos los partidos querían cerrarla cuanto antes.

No quiero dejarla sola a Carrió, susurró Camaño en el oído a Solá. No la dejen sola a Carrió. Ustedes la van a necesitar el año que viene, les advirtió en voz baja a los radicales. Esa estrategia de Camaño es la que advirtió Kunkel cuando se acordó del marido de Camaño. Los hombres políticos de la oposición todavía no decidieron si hablarán o callarán. Callarán.

La política, en fin, prefirió hacer una lectura formal del episodio del presupuesto y evadió una interpretación política y académica, que es la que correspondía. Algunos opositores se conformaron y dijeron que no se habían denunciado delitos. No son necesarios los delitos. La ley y la jurisprudencia indican que un legislador no debe ser "molestado" ni "perturbado" cuando está en el ejercicio pleno de su función; es decir, en sesión y legislando.

Hubo "molestia" y "perturbación", digan lo que digan. La radical Elsa Alvarez denunció claramente que se sintió "perturbada" con las llamadas de su conocido de Santa Cruz, el secretario de la Lucha contra la Droga, José Granero, que intentó comunicarla con De Vido. Hotton fue a hablar con Patricia Fadel sobre el aborto y terminó recibiendo una propuesta, llena de sugerencias implícitas, para que aprobara el presupuesto. Varios legisladores testimoniaron que Hotton les había pedido, a esa misma hora, la firma para una declaración contra el aborto ante una reunión que por ese tema habrá en el Congreso en los próximos días. El oficialismo mezcló aborto con presupuesto y la dejó a Hotton dando explicaciones por su llamada a Fadel. Es la antigua táctica del kirchnerismo: mezclar y confundir.

La pregunta política que ninguno se hizo es si hubo, o no, presiones indebidas sobre los diputados, aunque no hayan sido sobornos (difíciles de probar). Las hubo. La investigación cerrada en Diputados es el resultado de la oposición, que, confundida y dividida, le hizo el juego al oficialismo. De hecho, el kirchnerismo se prendió en el acto de una propuesta de Stolbizer para cerrar el caso. Los seguidores de "Pino" Solanas y el socialismo hicieron lo mismo. Si habláramos, estaríamos rompiendo los códigos de la política, le respondió un diputado santafecino a Felipe Solá cuando éste los exhortó a contar lo que había pasado. Muchos de los diputados que lidera Solá recibieron llamadas telefónicas en esa noche de teléfonos ardientes.

Radicales, los de "Pino", socialistas y algunos peronistas se dejaron llevar por el rencor a Carrió. Nunca vimos tanto odio contra una persona, dijeron Camaño y Solá. Carrió tiene un estilo propio y frontal; las palabras le salen como dagas y perforan, sobre todo, a sus viejos correligionarios, los radicales. Podrán decirse muchas cosas de Carrió, menos que carece de una mirada ética y estética de la política. Es una persona de poder, pero, puesta a elegir entre la historia y el poder, ya decidió quedarse con la primera.

Ocurre, también, que las denuncias de Carrió sorprendieron a los radicales en medio de un grave problema interno. El bloque de diputados quedó partido en dos partes casi iguales. Perdió la jefatura Oscar Aguad, un exponente duro de la oposición, frente a un alfonsinismo más dialogador. Gerardo Morales parece haber salvado su cabeza en el bloque de senadores, después de que el vicepresidente Julio Cobos tratara de desestabilizarlo. El conflicto de Cobos es que se está quedando sin dirigentes y sin apoyo social. Fue el emergente de un "no" a Néstor Kirchner, pero Kirchner ha muerto. Ricardo Alfonsín es un hombre simpático para la sociedad, pero ésta no le reconoce todavía atributos presidenciales.

En esa lucha entre insuficiencias se metió el presidente del radicalismo, Ernesto Sanz, cuando dijo que no diría que no a su propia candidatura. Cuentan que Sanz había advertido que varios interlocutores comenzaban a irse del radicalismo cuando él les aseguraba que no sería candidato. Los notaba decepcionados. Decidió cambiar el discurso: ahora no dice que no. Con eso solo le bastó para provocar una erupción en el volcán radical. ¿Es sólo el discurso lo que cambió? Veremos. Hay que esperar para ver si su candidatura prende, resumen a su lado.

La versión final de una encuesta de Poliarquía, difundida parcial y prematuramente, indica que Cristina Kirchner tiene el 56 por ciento de imagen positiva luego de la muerte de su esposo. La siguen Daniel Scioli, con el 52 por ciento, y Sergio Massa, el intendente de Tigre, con el 45 por ciento. Luego aparece Alfonsín y, más abajo, casi todos juntos, está el resto de la dirigencia política, incluidos Cobos, Macri, Carrió, Solá y De Narváez.

La Presidenta es un caso aparte. El contrato entre ella y la sociedad vive un paréntesis de excepción; nadie sabe hasta cuándo durará. Llaman la atención los casos de Scioli y de Massa, porque son hombres con vocación de poder que tienen experiencia en la gestión pública. En una semana de desastres para el Gobierno (se quedó sin presupuesto porque quiso que así fuera) y para la oposición (que careció de una oportuna brújula política), aquella encuesta está encerrando, tal vez, algunos vagos mensajes sociales. ¿Alguien encontrará esa botella arrojada al mar?.

Fuente: Odios y complicidades, Por Joaquín Morales Solá - La Nación - 22/11/10
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14/11/10

El Kirchnerismo sin Kirchner: Ley de Presupuesto 2011


El imposible kirchnerismo sin Kirchner
Joaquín Morales Solá

A matar o morir. A libro cerrado. A suerte y verdad. El repertorio de frases agitadas por el oficialismo en los últimos días corresponde a los tiempos del kirchnerismo con Kirchner. ¿Puede hacerse, en la administración práctica del Estado, kirchnerismo sin Kirchner? La primera experiencia ha dado una respuesta convincente: no. La propia presidenta usó algunas de esas metáforas ( a matar o morir , por ejemplo) para fulminar de un solo golpe una avanzada negociación en marcha entre oficialistas y opositores sobre el proyecto de presupuesto. Cristina no tomó nota de que su marido ya no está en la política , se desplomó uno de los principales negociadores del oficialismo. El presupuesto corre ahora una suerte insegura.

Los ministros pudieron alertarla de que las cosas no tenían destino empujadas por un capricho. No lo hicieron. Optaron, sin embargo, por competir entre ellos para cumplir con su voluntad. Los principales referentes oficialistas de la Cámara de Diputados quedaron, así, desautorizados. El borrador de acuerdo no era malo para el oficialismo y aseguraba, en principio, el tratamiento ordenado del presupuesto. La competencia de varios ministros los convirtió luego en vendedores ambulantes en el propio recinto. Nunca hubo tanta chapucería para conseguir la aprobación de una ley.

Una diputada recibió una invitación para viajar a China en la hora inverosímil de la 1 de la madrugada. Un muy alto dirigente de la Federación Agraria, otrora líder de la revuelta agraria, le pidió a un diputado del peronismo disidente que apoyara al Gobierno o que se fuera del recinto. Los diputados radicales de Corrientes, Río Negro y Catamarca abandonaron su bloque; esas provincias son gobernadas por mandatarios radicales, que recibieron un urgente pedido de ayuda del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández. Entró a funcionar lo que, no sin ironía, los políticos llaman la cuestión federal ; es decir, la negociación por el envío de dinero nacional a las provincias.

Un diputado del gobernador chubutense, Mario Das Neves, que milita en el peronismo disidente, abandonó la sesión. El diputado dijo que se iba porque lo estaban destrozando en Chubut en el trámite final de una interna partidaria. Das Neves alegó al día siguiente que el diputado había regresado a su provincia conmovido por un grave conflicto personal . ¿Interna o problema personal? Se sabe que Aníbal Fernández habló también con Das Neves. ¿Qué quieren para aprobar el presupuesto? ¿Qué piden? , fueron las preguntas más asiduas desde el oficialismo.

Hubo casos peores. A la diputada radical por Santa Cruz Elsa Alvarez la llamó un comprovinciano, el secretario de la Lucha contra la Droga, José Granero, para convencerla de que se fuera de la reunión. Intentó una vez y falló. En la segunda llamada, Granero le anunció a Alvarez que le pasaría el teléfono al ministro Julio De Vido. La diputada cortó antes de hablar con De Vido y cerró su teléfono móvil.

A un diputado por San Juan lo llamó el secretario de Minería de la Nación y lo comunicó con De Vido. Lo que quieras , le dijo el ministro, lacónico. De Vido fracasó de nuevo. A una diputada peronista disidente por Río Negro la llamó su jefe político y le dijo que había recibido un pedido del senador Miguel Pichetto, también rionegrino, para que ella se fuera. Se debía ir. La diputada resistió la presión. Un mensaje machista y amenazante de su jefe le llegó por teléfono: Piba, andate y pensá en el futuro . La diputada no se fue.

La diputada Cynthia Hotton, que no tiene otro partido que su fe evangélica, recibió pródigas promesas de una diputada importante del oficialismo, que controla decisivos mecanismos de la Cámara de Diputados. Cuatro diputados de Pro se fueron del recinto y dejaron a Federico Pinedo entre abrazos solidarios de varios colegas opositores. Mauricio Macri atribuyó esas ausencias en la sesión más clave del año a una interna en su bloque; otros diputados opositores señalaron que influyeron intereses vinculados con el mundo del juego. Macri será responsable , dispararon Felipe Solá y Elisa Carrió. Sea como sea, sus diputados no lo dejaron bien parado a Macri: sería una deserción grave si él la conocía de antemano, pero sería más grave aún si no la conocía.

También se metió en los teléfonos del recinto el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, pero lo hizo invocando la necesidad de que los peronistas disidentes no dejaran sin presupuesto a un gobierno peronista. ¿Legítimo? Un ministro no puede intentar cambiar el voto de los diputados dentro del recinto , bramó la titular de la Comisión de Asuntos Constitucionales, Graciela Camaño. Camaño avanza en estas horas en la investigación; a su lado, no descartan que decida hacer una denuncia penal. Hay que dar un escarmiento definitivo , dijo otro miembro de esa comisión.

Carrió, Felipe Solá, Silvana Giudici, Patricia Bulllrich y Camaño son las cinco figuras que mueven la Cámara de Diputados. Algunos criticaron el estilo de Carrió para disciplinar a la oposición. Pero ¿se podía ser manso cuando varios ministros estaban provocando una fuga de diputados opositores? Kirchner hacía esto y mucho más, pero el método era prolijo. Todo estaba arreglado antes de la sesión , contó, decepcionado, un diputado oficialista.

Los radicales no se privaron ni de perpetrar un golpe de Estado en plena sesión. Eso es lo que hicieron los seguidores de Ricardo Alfonsín cuando notificaron a Oscar Aguad, esa misma tarde, que será reemplazado en la jefatura del bloque por Ricardo Gil Lavedra. Existía un acuerdo previo para que el propio Alfonsín sucediera a Aguad a partir de fin de año, pero Alfonsín desistió porque él es precandidato presidencial; su corriente insistió en el relevo de Aguad. Gil Lavedra tiene irreprochables antecedentes políticos y personales, pero su experiencia como diputado es muy corta: lleva sólo un año.

Una diputada radical por Córdoba, Silvia Storni, cambió su decisivo voto a favor de Aguad (aunque no lo dijo todavía), aparentemente inducida por su jefe político, Carlos Becerra, enfrentado con Aguad por un enredo cordobés. Storni se fue a Córdoba, estragada por las pasiones de la interna, y abandonó la crucial sesión por el presupuesto.

Los radicales no pudieron sustraerse a la antropofagia que aqueja a la política argentina. Descabezaron el bloque de diputados y amenazan con hacer una amplia e inexplicable depuración interna, en momentos en que la política argentina está más en el aire que en la tierra. Encima, desestabilizaron a Aguad, el candidato radical a gobernador de Córdoba. Nadie descarta una rectificación; todavía están a tiempo. Un grupo importante de senadores radicales quiere replicar en el Senado lo que sucedió en Diputados; los nombres de los senadores Juan Carlos Marino y Oscar Castillo suenen ahora para reemplazar a Gerardo Morales como jefe del bloque. La mancha de la sublevación se propaga.

El peronismo disidente recibió, justo entonces, una noticia fulminante: se fue Carlos Reutemann. No se fue por la interna peronista santafecina (que tiene su propia dinámica) ni por obra de un increíble e improbable ataque de kirchnerismo tardío. Reutemann nunca será kirchnerista ni tomó ninguna decisión nueva sobre su candidatura presidencial. Se fue porque se sintió maltratado por sus pares en la conducción del Peronismo Federal; cree también que la ansiedad opositora de ellos debería calmarse durante algunas semanas. Las fichas las debe mover ahora la Presidenta, y la verdad es que empezó mal , se oyó a su lado.

Reutemann, Solá y Das Neves son los dirigentes del peronismo disidente que ganaron claramente elecciones provinciales el año pasado. Uno se fue y los otros dos, Solá y Das Neves, están más cerca de la puerta que de la común mesa. La política argentina está, otra vez, girando en el vacío

Fuente: El imposible kirchnerismo sin Kirchner, por Joaquín Morales Solá - La Nación - 14/11/10
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31/10/10

Cristina, la presidenta: La obligación de encontrar su propio camino...


El análisis
Obligada a explorar otros caminos
Joaquín Morales Solá

El país ha perdido al jefe de la estructura política gobernante y, en los hechos, al ministro de Economía de los últimos cinco años. Ese vacío no lo podrá llenar una militancia activa y, a veces, sectaria, ni la invocación al supuesto renacimiento de un kirchnerismo confuso e inasible. La propia solidaridad social que la Presidenta recibió y recibirá, razonablemente, en las próximas semanas no es un termómetro definitivo de la política. ¿Está dispuesta Cristina Kirchner a aceptar que la política no se rige por lo excepcional, sino por reglas más prosaicas y permanentes? O está decidida, acaso, a dejarse llevar por la mística de una épica etérea y exaltada para conducir la nación política?

El kirchnerismo resucitó con una muerte , se oyó decir cerca de la Presidenta. ¿Qué es el kirchnerismo? ¿Qué era? Era, fundamentalmente, una corriente política que respondía a la dirección de un líder duro e implacable. Sin embargo, Néstor Kirchner nunca definió el contenido de ese modelo, que lo constituía, sobre todo, un proyecto personal de poder.

Kirchner capturó las estructuras provinciales del peronismo y a sus líderes, mediante la generosidad financiera o el castigo implacable hacia los gobernadores, con la sola excepción de la provincia de Buenos Aires. Conocía demasiado bien la historia de Menem, que dependió siempre del liderazgo bonaerense de Duhalde, y decidió cambiar el método. Cooptó intendente por intendente en el rebelde y áspero conurbano, pero ni siquiera les explicó a ellos qué es lo que quería hacer con ese poder. Tampoco se lo preguntaron. Eran los gobernadores e intendentes los que arrastraban voluntades: ¿cuánto de kirchnerismo había entre esos seguidores?

Su política de derechos humanos, sus hábiles eslóganes y las batallas contra el campo y los medios que no le eran adeptos le sirvieron, sin embargo, para construir una militancia joven, pasional, como siempre, y convencida de que la revolución está a la vuelta de la esquina.

A pesar de todo, Néstor Kirchner era, en el frente y en el fondo, un peronista que sólo aspiraba a cambiar algunas políticas, no todas, instauradas por Menem en los años 90. Le interesaba más la creación de una imagen que la esencia de ella. Mírenme, no me escuchen , les decía a los periodistas que intentábamos interpretarlo. El peronismo lo reconocía suyo, como lo hizo suyo a Menem en su momento.

El kirchnerismo es, entonces, una invención de su creador, y su capacidad de supervivencia está a prueba. Hay algunas señales, malas, de ciertas innovaciones que hizo el kirchnerismo. Una de ellas (quizás la que más se notó en los días de dolor y luto) fue el paréntesis de los últimos años en la enseñanza democrática que todos los gobiernos desde 1983, con sus más y sus menos, habían hecho. Esa lección consistía en que la democracia es un sistema político de luchas, de negociaciones y de acuerdos que sólo excluye a la violencia. Kirchner nunca predicó ese evangelio; ni siquiera repudió la violencia.

La consecuencia fue predecible. Hubo en las horas de velatorio algunas ráfagas de intolerancia verbal, que se acercó peligrosamente a la agresión física, por fortuna sólo en algunos casos puntuales. Los políticos opositores fueron hostigados y algunos periodistas críticos, sobre todo Alfredo Leuco y Fernando Bravo, estuvieron a punto de ser víctimas de la agresión. Había hostilidad hacia nosotros , dijo un alto dirigente radical que llegó a estar a dos metros de la Presidenta en la capilla ardiente. La Presidenta no aceptó saludarlo.

Los opositores destacaron la afectuosa predisposición para recibirlos que tuvieron los peronistas José Pampuro, Miguel Pichetto y Agustín Rossi (los peronistas-peronistas , según los definieron). Pero la cordialidad de ellos se cortaba en seco cuando se acercaban al círculo del cristinismo puro y el comando de la ceremonia era tomado por los más cercanos a la Presidenta. Ese relato puede ser útil para describir a una jefa del Estado más segura que nunca de su potestad para decidir por sí sola la dirección del país y para reponerse sin ayuda de nadie de la muerte repentina de su esposo.

Héctor Timernan tiene un problema insoluble: no sabe distinguir cuándo un momento es oportuno y cuándo no lo es. Haber anunciado la candidatura presidencial de Cristina Kirchner, con cierta sonrisa, mientras velaban aún a Néstor Kirchner, fue un acto insensatamente prematuro y de dudoso buen gusto. ¿En nombre de quién lo hizo? No de la Presidenta, que todavía estaba estragada por el dolor. Tampoco del peronismo, que el canciller nunca frecuentó. ¿Para qué, entonces, si no representaba a nadie?

El peronismo se había fracturado entre el kirchnerismo (que tenía un líder claro e indudable) y el antikirchnerismo, carente de líder y conducido por un consorcio. En la intimidad, el peronismo venía debatiendo si esa fractura no lo condenaría a la derrota electoral frente a un radicalismo con dos líderes con buena imagen. La desaparición abrupta del líder del kirchnerismo está llevando ese debate a una conclusión. Un jefe ya no está: ¿por qué no averiguar la posibilidad de una reunificación del peronismo y buscar un candidato consensual ? Los nombres de Carlos Reutemann y de Daniel Scioli son los que más se escucharon en las últimas horas entre peronistas que se mojan en las aguas de aquí y de allá.

¿Y Cristina Kirchner? La Presidenta tiene dos perspectivas seguras: los barones del peronismo no la dejarán sola frente a la responsabilidad del gobierno (¿por qué lo harían?) y ningún presidente tiene negada de antemano la posibilidad de una reelección. Pero tendrá que ponerse a trabajar en ella. El problema de la Presidenta es que, al revés de su marido, es una peronista sólo emocional, pero distante de la estructura del peronismo. No la conoce, no le gusta y, encima, la aburre. El peronismo, por su parte, nunca la consideró una dirigente cercana.

Acostumbrada a explayar sus grandes ideas sin que nadie la interrumpa, le será difícil aprender el ejercicio del toma y daca al que obliga la práctica concreta de la política. Eso lo hacía su esposo. El suyo fue el primer gobierno que le encargó la mecánica política a una persona que estaba formalmente fuera del gobierno. La Presidenta deberá explorar ahora otras formas. Ya comprobó, en vida de su marido, que el poder no se delega; el liderazgo, tampoco.

Néstor Kirchner jamás hubiera destratado, por ejemplo, a Hugo Moyano como ella lo hizo junto al féretro de su marido. Cierta razón tenía Cristina Kirchner. En la última noche de su vida, el martes último, Néstor Kirchner debió aguantar en El Calafate una dura conversación con el líder camionero. No se sabe si la causa fue porque casi ningún kirchnerista concurrió a una reunión del peronismo bonaerense convocada por Moyano o si éste se quejó porque Kirchner no frenaba la mano del juez Claudio Bonadío, que ya lo tiene entre las cuerdas. La cercanía de los jueces preocupa a Moyano más que los desertores del peronismo.

Kirchner murió, cuentan, con la obsesión del crimen de Mariano Ferreyra. ¿Quién apretó en verdad ese gatillo?, se preguntaba sin tregua. Caviló sin descanso sobre eso durante sus últimos días en El Calafate. Imaginó que lo podía inculpar a Duhalde, pero no era Duhalde. Las fotos de sus ministros con un barrabrava acusado del homicidio lo tumbaron. ¿A quién respondía José Pedraza cuando ordenó que fuera armada una fuerza de choque? ¿Estaba detrás de él la corporación sindical? ¿Hubo una conspiración? Era posible. Pero, ¿de dónde venía? Murió sin que lo asistiera una sola respuesta.

Lo que no sabía es que Amado Boudou se quedaría sin ministro. Kirchner fue el ministro de Economía desde que se fue Roberto Lavagna, el último jefe real del Palacio de Hacienda. Los demás ministros, incluido sobre todo Boudou, eran meros secretarios de Estado; sólo aprendieron a gastar. Kirchner era el que sabía con qué plata se contaba y dónde estaba.

Hay muchas señales de alerta en la economía argentina, pero la mayoría pertenece todavía al debate académico. Hay un solo trauma que está en la certeza colectiva: la inflación, cuya riesgosa presencia es aceptada por los economistas, las amas de casa y los verduleros. No hay equipo ahora para desafiar ese peligro.

La Presidenta podría creer que la economía y la política se resuelven sólo con la promesa de un proyecto entrañable, heroico y aéreo. Sería el triunfo de la voluntad sobre la ciencia, de la inspiración sobre la inteligencia.

Fuente: El análisis - Obligada a explorar otros caminos, por Joaquín Morales Solá - La Nación - 31/10/10
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11/10/10

Maradona como metáfora argentina...


TRIBUNA: JOHN CARLIN Y CARLOS PIERINI
Maradona como metáfora argentina


¿Hay alguna relación entre el futbolista y el peronismo? Sí, cuando se eligen entrenadores, presidentes o sistemas de características populistas, autoritarias y con pocos pies sobre la tierra, el resultado es el fracaso

Se dice con frecuencia que la solución a los problemas de la África subsahariana es la educación; que los recursos naturales abundan y si solo se pudiera proporcionar un buen nivel educativo a la gente el continente despegaría. No necesariamente. Miren el caso de Argentina. Todos los recursos naturales que quieran, una bajísima densidad de población y, a lo largo de la mayor parte del siglo XX, índices escolares que no han tenido nada que envidiar a Europa occidental. Pero hoy, en un país que hace 100 años era uno de los 10 más ricos del mundo, la tercera parte de los recién nacidos están condenados a crecer en la pobreza, si es que logran crecer. Ocho niños menores de cinco años mueren al día debido a la desnutrición en un país que debería ser, como hace tiempo fue, el granero del mundo. Semejante aberración florece en un contexto político en el que a lo largo de más de medio siglo juntas militares han alternado el poder con Gobiernos populistas, corruptos o incompetentes. El actual Gobierno peronista de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner (como el anterior, de su marido Néstor Kirchner) es más afín al de Hugo Chávez en Venezuela o al de Daniel Ortega en Nicaragua que a los Gobiernos pragmáticos y serios de Brasil, Chile o el vecino Uruguay donde, por cierto, hoy se consume más carne per cápita que en Argentina. ¿Dónde ha quedado la famosa Justicia Social proclamada hasta el cansancio por el peronismo que ha gobernado la mayor parte del período democrático instaurado en 1983? ¿Cuál es el problema?

El problema es Diego Maradona. O, para ser más precisos, lo encarna, como símbolo, Maradona, el "Diez", "el Dios Argentino", el ídolo nacional por goleada. La idolatría a los líderes redentores, el culto a la viveza y (su hermano gemelo) el desprecio por la ética del trabajo, el narcisismo, la fe en las soluciones mágicas, el impulso a exculparse achacando los males a otros, el fantochismo son características que no definen a todos los argentinos, pero que Maradona representa en caricatura payasesca y que la mayoría de la población, aquella misma incapaz de perder la fe en el peronismo, aplaude no con risas sino con perversa seriedad. El punto de partida es la negación de la realidad. Este es el terreno en el que opera Maradona y en el que su legión de devotos se adentra -como por ejemplo los 20.000 que fueron al aeropuerto de Ezeiza para darle las gracias tras la desastrosa actuación en el Mundial de Sudáfrica- para adorarle.

Esos mismos que disfrutaban como locos con las grotescas actitudes y dichos del ídolo -"¡que la chupen!"- fueron en manada a vitorearlo al llegar a Buenos Aires después de la goleada de 4-0 que Alemania le propinó, expulsando a su selección del Mundial. Presos de la nostalgia, no olvidan nunca que "ÉL" hizo el famoso gol con la "mano de Dios"; o sea que su mano y la mano de Dios son la misma mano. "EL" es uno con "DIOS". La manada entonces, mientras grita para adentro, "¡Si estamos unidos a Dios Maradona compartiremos toda su gloria!", grita para afuera: Maradooooooona, Maradooooooona. Y no olvidemos el dicho nacional, al mismo tiempo jocoso y lleno de convicción, "¡Dios es argentino!".

Diego Maradona fue un monumental jugador de fútbol. Pero la fama justificada no da títulos, ni derechos, ni conocimientos para opinar con absoluta certeza acerca de casi todo y al mismo tiempo desautorizar a todo aquel que no esté de acuerdo con sus ideas. En Argentina, mientras avergonzaba a algunos, hacía gritar de entusiasmo a muchos más. Creían, orgullosos, que unidos al " ídolo" todo el mundo "se la chupaba". En realidad el que se ha chupado todo, desde alcohol hasta cocaína, ha sido Maradona. Nadie lo acusa ni lo maltrata por su triste enfermedad. Solo se trata de señalar su soberbia desconsiderada, de carácter profundamente narcisista, base de sus penosas afecciones del alma, metáfora de la patología crónica de un país.

Hace 15 días Maradona dio su primera entrevista desde la debacle de Sudáfrica. El ex director técnico de la selección argentina, al que se le oyó diciendo minutos antes de aquel partido que su equipo iba a dar una lección de fútbol a los alemanes, no ofreció ni análisis, ni explicación por la derrota, salvo decir que el portero alemán estuvo "muy seguro" y después del 2-0 "nos vinimos abajo". Con un poco de suerte (la magia de la suerte lo abandonó, ¿el otro Dios estaba en su contra?) el partido se hubiera ganado. Culpa por el desastre no aceptó ninguna.

En cuanto a la victoria argentina 4-1 el mes pasado contra el campeón del mundo, España, bajo el mando de un nuevo seleccionador, confesó que prefirió no ver el partido. Claro. Porque ver aquel partido hubiera significado chocarse con la realidad y arriesgar salir del autoengaño enfermizo que le permitió afirmar en la misma entrevista que -avalado por el ex presidente Néstor Kirchner, que en una reunión la semana pasada le "felicitó" por el Mundial- él seguía siendo el candidato idóneo para dirigir la selección. "Daría la vida", dijo, "daría un brazo" por recuperar el puesto.

El fracaso de Maradona en el Mundial fue el espejo del fracaso de Argentina como país. Por un lado, una falta de rigor y humildad en la planificación; por otro, un derroche de los recursos disponibles. Talento sobraba, salvo que por amiguismo, ceguera, populismo patriotero o sencilla idiotez Maradona decidió no convocar a la mitad de los mejores; no solo no explotó los recursos que tenía, no los quiso ni ver. El nuevo seleccionador, Sergio Batista, puso en el campo contra España a cuatro jugadores básicos que Maradona ni siquiera había convocado para Sudáfrica y lo que se vio fue un equipo sólido que hubiera sabido competir contra Alemania, como contra cualquiera en el Mundial. Es decir, el sentido común existe en Argentina; solo que demasiadas veces, obliterado por la luz maradoniana, brilla por su ausencia.

En el sistema maradoniano solamente brilla la ilusión. Dentro de este sistema de pensamiento las cosas terminan no teniendo ni pies ni cabeza. Resultado: fracaso en la vida y arrastrando en el fracaso, en este caso, a la selección argentina, pero también se puede arrastrar a toda una nación. Recorriendo la historia del siglo XX sabemos la potencia destructiva de la ilusión cuando no es contrabalanceada por la realidad terrenal, nunca tan agradable ella como los espejismos de la ficción.

Cuando llevados por la fantasía se eligen directores técnicos o presidentes o sistemas de características populistas, autoritarios y antidemocráticos, con pocos pies sobre la tierra, el resultado inevitable es el fracaso. Un director técnico que no tiene ni ha tenido capacidad para manejar su vida, que además no es director técnico (por preparación) y por lo tanto al titularse así toma las características de un impostor, tuvo como resultado el descalabro de la selección argentina. Puede ocurrir nuevamente algo similar con la Argentina misma si los directores técnicos, léase la pareja que lleva siete años en el poder, siguen el camino compulsivamente repetitivo de la tergiversación permanente de la realidad. El endiosamiento de seres Ídolos-Dioses a los que no se debe criticar, como a Perón, Evita, Maradona, Cristina Fernández o Néstor Kirchner, intocables seres sin errores, lleva al fracaso reiterativo y doloroso que arrastra a millones de argentinos al sufrimiento. El granero del mundo se va convirtiendo en un país lleno además de granos de pústulas creadas por el sistema: fracaso, pobreza, desnutrición, inseguridad, criminalidad, destrucción de las instituciones, ataque permanente a la prensa opositora, ataque a la ley, destrucción de la educación (eso también) y llegamos entonces a que la fantasía de ser un pueblo "protegido" por los Dioses cae en una triste y ridícula realidad.

Las sociedades propensas a alimentar estas ilusiones, caen en la seducción hipnótica de líderes de estas características. Son sociedades cerradas, como dice Karl Popper, con un fuerte carácter autoritario, convicciones inamovibles y preponderancia al pensamiento mágico. En estos casos el horizonte de expectativas está absolutamente distorsionado por las ilusiones y las consecuencias se traducen en un sinnúmero de fracasos compulsivamente repetitivos. Decía Albert Einstein que la locura era repetir lo mismo una y otra vez, esperando diferentes resultados. Eso es lo que propone Maradona al reafirmar su derecho a dirigir la selección de fútbol. Al apoyar su estrambótica candidatura, los Kirchner, eso sí, están siendo consecuentes. Ellos también piden, pese al fracaso mundialista de su gestión, como el de los regímenes peronistas que los precedieron, que se prolongue su dinastía en las elecciones generales del año que viene. Es probable que lo consigan. Sería la victoria del pensamiento mágico maradoniano, sobre el que el sol de la bandera argentina nunca se pone.

* John Carlin, periodista, vivió 10 años en Argentina; Carlos Pierini trabaja como médico psicoanalista en Buenos Aires.

Fuente: Maradona como metáfora argentina - Diario El País (España) - 05/10/10
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Preambulo de la Constitución Argentina: con voz de Jorge Lanata, del programa televisivo "Día D" (Canal América), 2001.

¿Cuando demandamos como sociedad, que la clase politica la respete?..Deberiamos aprender que ningun hombre tiene que estar por encima de ella, esa es la base de la igualdad de todos ante la ley...Pensar que deciamos en el 2001, "que se vayan todos", y aparecio más de lo mismo, Néstor Kirchner (se sabia en Santa Cruz ya quien era, como se manejaba), y luego su mujer, Cristina Fernandez de Kirchner, y con ellos, volvieron muchos más, la impunidad, la corrupción...¿Cuando aprenderemos a elegir a "nuestros representantes"?, ¿Cuando aprenderemos a votar algo distinto?...Hagamonos cargo de nuestro errores y de nosotros depende defenderla hoy, hacerla cumplir.

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