// Bienvenidos al Multiespacio << Jóvenes por la Igualdad >> de Jxi Córdoba, en el CC-Ari // Sean bienvenidos a la "Cultura en Acción"...//

Una visión del pasado, del presente y del futuro recopilada entre los periodistas, cientificos, e intelectuales argentinos : La brújula política está dedicada al estudio y a la reflexión crítica sobre la realidad.

18/5/10

El día de la Escarapela

18 de Mayo, día nacional de la Escarapela

Escarapela Nacional Cinta con los colores patrios que hace alusión a la nacionalidad argentina.

El 25 de mayo de 1810 se usaron por primera vez los colores patrios en la Escarapela. En 1812 el Triunvirato hizo saber al Jefe del Ejército Mayor que las tropas deberían reconocer y usar la Escarapela Nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata con los colores celeste y blanco, quedando abolida la roja que hasta ese momento se usaba.

En 1935 el Consejo Nacional de Educación proclamó como Día de la Escarapela el 18 de mayo.

Fuente: Sitio del Ministerio de Educación, sobre el día de la Escarapela
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11/5/10

El Día del Himno Nacional...

11 de mayo - Día del Himno Nacional Argentino

Hoy recordamos el día del himno nacional Argentino. La letra fue presentada originalmente por Vicente López y Planes, y luego será elegida como canción patria, la que, posteriormente, sera llamada "Himno Nacional". La obra va a tener distintos arreglos musicales hasta obtener su forma actual. Sin embargo, aun mantiene su esencia, por la que es un canto a la libertad, la igualdad e independencia.
Junto a la Bandera y al Escudo, constituye uno de nuestros principales símbolos nacionales.

Versiones del Himno Nacional Argentino

El 30 de marzo de 1900 se sancionó un decreto para que en las festividades oficiales o públicas, así como en los colegios o escuelas del Estado, sólo se cante la primera y la última cuarteta y el coro de la canción sancionada por la Asamblea General del 11 de mayo de 1813.


Marcha Patriótica
(Versión original)
Letra: Vicente López y Planes
Música: Blas Parera

Coro
Sean eternos los laureles
que supimos conseguir:
Coronados de gloria vivamos
O juremos con gloria morir.

Oid ¡mortales! el grito sagrado:
¡Libertad, libertad, libertad!
Oid el ruido de rotas cadenas:
Ved en trono a la noble Igualdad.

Se levanta a la faz de la tierra
Una nueva y gloriosa Nación:
Coronada su sien de laureles
Y a su planta rendido un León.

Coro
De los nuevos campeones los rostros
Marte mismo parece animar;
La grandeza se anida en sus pechos,
A su marcha todo hacen temblar.

Se conmueven del Inca las tumbas
Y en sus huesos revive el ardor,
Lo que ve renovando a sus hijos
De la Patria el antiguo esplendor.

Coro
Pero sierras y muros se sienten
Retumbar con horrible fragor:
Todo el país se conturba con gritos
de venganza, de guerra y furor.

En los fieros tiranos la envidia
Escupió su pestífera hiel
Su estandarte sangriento levantan
Provocando a la lid más cruel.

Coro
¿No los veis sobre Méjico y Quito
Arrojarse con saña tenaz?
¿Y cual lloran bañados en sangre
Potosí, Cochabamba y la Paz?
¿No los veis sobre el triste Caracas
Luto y llanto y muerte esparcir?
¿No los veis devorando cual fieras
todo pueblo que logran rendir?

Coro
A vosotros se atreve ¡Argentinos!
El orgullo del vil invasor,
Vuestros campos ya pisa contando
Tantas glorias hollar vencedor.

Mas los bravos que unidos juraron
Su feliz libertad sostener.

A esos tigres sedientos de sangre
Fuertes pechos sabrán oponer.

Coro
El valiente argentino a las armas
Corre ardiendo con brío y valor,
El clarín de la guerra cual trueno
En los campos del Sud resonó;
Buenos Aires se pone a la frente
De los pueblos de la ínclita Unión,
Y con brazos robustos desgarran
Al ibérico altivo León.

Coro
San José, San Lorenzo, Suipacha,
Ambas Piedras, Salta y Tucumán,
La Colonia y las mismas murallas
Del tirano en la Banda Oriental;
Son letreros eternos que dicen:
"Aquí el brazo argentino triunfó."
"Aquí el fiero opresor de la patria
Su cerviz orgullosa dobló."

Coro
La victoria al guerrero argentino
Con sus alas brillantes cubrió,
Y azorado a su vista el tirano
Con infamia a la fuga se dio;
Sus banderas, sus armas se rinden
Por trofeos a la Libertad.
Y sobre alas de gloria alza el pueblo
Trono digno a su gran majestad.

Coro
Desde un polo hasta el otro resuena
De la fama el sonoro clarín.
Y de América el nombre enseñado,
Les repite ¡mortales! Oíd:
¡Ya su trono dignísimo abrieron
las Provincias Unidas del Sud!
Y los libres del mundo responden:
¡Al Gran Pueblo Argentino, Salud!


Himno Nacional Argentino
(Versión que se canta actualmente)
Letra: Vicente López y Planes
Música: Blas Parera

Oid Mortales, el grito sagrado:
¡Libertad! ¡Libertad! ¡Libertad!
¡Oid el ruido de rotas cadenas:
ved del trono a la noble Igualdad!

Ya su trono dignísimo abrieron
las Provincias Unidas del Sud,
y los libres del mundo responden
¡Al gran Pueblo Argentino salud!

Coro
Sean eternos los laureles
que supimos conseguir:
coronados de gloria vivamos
o juremos con gloria morir.

Fuente: Sitio del Ministerio de Educación, sobre el día del Himno
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Recordatorio: Concurso de Ensayos, en el Bicentenario Argentino

Ya falta menos para el 25 de Mayo, para nuestro Bicentenario (200 años: Bicentenario Argentino), asi que desde Jxi Córdoba te queremos recordar que aún estas a tiempo de participar de nuestro concurso nacional lanzado en el marco del Bicentenario, hace tiempo atras...
Dale, participa y aporta a la busqueda de una república igualitaria...


Concurso de ensayos sobre el Bicentenario Argentino

Centro de Estudios por la igualdad (JxI / CC-ARI)

Tema "En busca de una república igualitaria"

...La ocasión de la celebración del Bicentenario de la Revolución de Mayo genera expectativas entre todos los ciudadanos argentinos, sin distinción de clase o nivel de educación. Dentro de este marco de celebración y reflexión, el Centro de Estudios por la Igualdad (JxI / CC-ARI) convoca a un concurso de ensayos cuyo tema es: “En busca de una República igualitaria”. En este momento tan propicio resulta indispensable el intercambio de ideas y la búsqueda de un paradigma superador para nuestra Nación. Entonces, a partir del esfuerzo de las ideas, cuyo corolario inmediato son los hechos, confiamos en que comenzaremos a transitar
un camino de renovado conocimiento y acción

Plazo limite: 21 de Mayo del 2010
Bases y condiciones en CEPI: Ir a las mismas

http://www.cepi-argentina.com.ar/

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¿El 25 de Mayo, o el 9 de Julio?: La disputa por el sentido del origen de la Nación

FESTEJOS. Gran manifestación patriótica en 1910.

Las dos Patrias del discurso político
Mayo, la disputa por el sentido
Festejar 1810 o 1816 como origen de la Nación dividió las aguas desde el inicio. Hoy como ayer, la pelea se resignifica.

Es sabido que no se conmemoran fechas sino el sentido que se les atribuye. Ese sentido, especialmente cuando se trata de acontecimientos que marcan el origen de una colectividad, es el resultado de interpretaciones a través de las cuales los actores políticos buscan, apropiándose de su valor simbólico, legitimar sus proyectos. El 25 de mayo no fue una excepción. Designado en 1813 como el día en que nació la Patria, las celebraciones pusieron de manifiesto las luchas por definir de qué Patria se trataba. Exclusivamente porteña desde 1811, el 9 de Julio introdujo otra patria posible. Bernardino Rivadavia, que tan bien encarnaba el espíritu de Buenos Aires, optó por la suya, cancelando la celebración de Julio, y Rosas, nada sorprendentemente, restableció el día de la Independencia, sin renunciar a mayo, como una fecha con el mismo rango. A partir de Caseros la por entonces plaza de la Victoria fue testigo del retorno del 25 de Mayo, pero ya no tanto el de 1810 sino el rivadaviano, y en 1880, con la federalización de la ciudad, las autoridades intentaron borrar la Patria porteña y convertir a la fecha en día del nacimiento de la Nación.

El contraste entre la modestia del Centenario de 1916 y la magnificencia con la que el país celebró en 1910 menos el pasado que un promisorio presente, reveló que la problemática coexistencia de dos Patrias no había desaparecido, y que se optaba, nuevamente, por Mayo. La disyuntiva entre Mayo y Julio, históricamente acuñada, tampoco está ausente en el Bicentenario. A ese sentido ideológico se agrega otro, más directamente político, que está también inscripto en las interpretaciones de una conmemoración en buena medida obligada por el calendario más que buscada. La muy evidente disputa entre oficialismo y oposición no está centrada sin embargo en los avatares del 25 de Mayo sino en la comparación con el Centenario de 1910, casi un lugar común. Y como sucede tan a menudo en las luchas políticas por los significados, el enfrentamiento no es directo, en el mismo plano, sino que se cotejan dimensiones diferentes. El oficialismo, incómodo en una fecha con antecedentes unitarios, opta por las características mismas de los festejos del Centenario, para destacar críticamente el lugar ofrecido a la mirada y a los visitantes europeos, y contraponer un Bicentenario nacional, integrador de las provincias y las tradiciones. La oposición, en cambio, confronta el país de 1910 y el de 2010, para constatar en la Argentina del Bicentenario la ausencia de un proyecto de futuro, el deterioro del Estado y de las instituciones. En cuanto a los ciudadanos, es posible suponer que, si se detienen a comparar, verifiquen, una vez más, la decadencia argentina.

Fuente: Mayo, la disputa por el sentido - Revista Ñ (Por Silvia Sigal) - 26/04/10
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Revolución de Mayo: Muchas Revoluciones en una...

FRANCISCO DE MIRANDA proclamaba “los descendientes de aquellos ilustres indios, que no queriendo sobrevivir a la esclavitud de su patria, prefirieron una muerte gloriosa a una vida deshonrosa…”.


Vestir el ropaje de los próceres

Como el mito, las narraciones en torno a episodios originarios como la Revolución de Mayo, presentan versiones contrapuestas. Los políticos se adjudican los hábitos de los patriotas y endosan a sus adversarios la máscara del virrey.

Las conmemoraciones son momentos medulares de cualquier comunidad. En ciertas fechas precisas, sus miembros dejan de lado sus hábitos ordinarios y se consagran a rememorar juntos algún suceso primordial. Son en general los mayores quienes se encargan de transmitirle esa memoria a los jóvenes. Y lo hacen repitiendo una serie de relatos que no rememoran solamente los inicios de su pueblo sino también los comportamientos apropiados para desenvolverse en él. Hechos y valores, peripecias y reglas de vida, historias y exigencias morales o políticas son las dos caras inseparables de aquellas fabulaciones. Y por eso sus protagonistas suelen ser los ancestros dignos de recordarse e imitarse (aunque sea por contraste). En esto se reconoce, por otra parte, un acontecimiento mítico: poco importa si tuvo lugar o no, lo importante es que prefigure una coyuntura actual. Nunca sabremos a ciencia cierta si Tales de Mileto se cayó efectivamente en un pozo por contemplar las estrellas y si una esclava no pudo evitar reírse de él a carcajadas, pero el relato de este episodio va a convertirse en un mito de la comunidad filosófica: los esclavos de la opinión van a seguir burlándose de la torpeza de los pensadores en la esfera de la vida práctica (a no ser que el mito prefigure la burla de las clases populares a esos académicos que se ocupan de los asuntos celestes desdeñando los terrestres, porque un mito, hay que decirlo, suscita múltiples interpretaciones).

Los discursos conmemorativos de acontecimientos iniciales como la Revolución de Mayo suelen dividirse en tres partes: "no olvidemos a esos hombres...", "hoy como ayer..." y "sigamos su camino...". En la primera, el orador presenta un somero resumen de la situación política de ese entonces y de las acciones que llegaron a modificarla. En la segunda, establece una analogía entre el pasado y el presente de manera que el acontecimiento inaugural toma el cariz de un augurio de la situación actual. En la tercera, su voz asume una tonalidad admonitoria para alentarnos a imitar a los próceres que la transformaron. Narración, poesía, imitación.

Hace unos días me tocó compartir una mesa redonda sobre el Bicentenario con un profesor francés que escribió algunos trabajos admirables acerca de la coyuntura política reciente en América Latina. Para referirse a las multinacionales que tratan de apropiarse recursos como el agua o la biodiversidad de nuestro continente, este politólogo hablaba de las "nuevas carabelas". Esto explicaba, a su entender, por qué el presidente Evo Morales podía hacer hoy en día un llamado a una "segunda independencia". Personalmente no podía dejar de estar de acuerdo con mi compañero de mesa. Pero lo interesante, en este caso, era la metáfora empleada. Porque, entre otras cosas, los think tanks de las firmas extranjeras hubiesen podido recurrir igualmente a ella aunque invirtieran su valor: las empresas son las carabelas que vienen a traerles la civilización y el progreso a los pueblos atrasados. Atribuirle una dimensión premonitoria a los acontecimientos originarios, convertirlos en episodios míticos de una comunidad, es una operación política de primera importancia: los sucesos fundadores son objeto de las disputas y apropiación por parte de las diversas corrientes de pensamiento de una sociedad. Ningún orador político puede prescindir de esas narraciones del pasado y de esos vaticinios del presente.

Las narraciones en torno a episodios originarios como la Revolución de Mayo conocen también muchas versiones en pugna. Unos van a sostener que, "hoy como ayer", se trata de defender la soberanía política y económica de la nación combatiendo al nuevo imperio y sus secuaces locales. Otros van a recordar que los revolucionarios de entonces luchaban contra ese proteccionismo económico impuesto por los Borbones que había traído aparejado el retraso material e intelectual de la región, como lo había denunciado Mariano Moreno en su Representación de los hacendados. Hay quienes van a sostener incluso que las élites criollas conmemoran su toma del poder y le imponen esta celebración al resto de los argentinos, como si la victoria de su clase hubiese sido la victoria de la sociedad en su conjunto.

A veces basta con un solo nombre para evocar estos relatos. Durante el gobierno del presidente Carlos Menem y del vice-presidente Eduardo Duhalde, cuando María Julia Alsogaray timoneaba la privatización de Entel y Domingo Cavallo establecía la paridad entre el peso y el dólar, algunos medios de prensa habían apodado "el virrey" al embajador de Estados Unidos. Tanto la analogía entre las situaciones como la exigencia de una respuesta política se mantenían aquí tácitas: el gobierno de Menem y Duhalde repetía la dependencia de la época colonial, de modo que debíamos imitar a los patriotas de Mayo y constituir un gobierno popular verdaderamente soberano. Para otros medios de prensa, en cambio, las relaciones "carnales" con los Estados Unidos se parecían más bien a los encuentros furtivos que los propios patriotas habían mantenido con Gran Bretaña, para defender la libre circulación de mercancías contra los nostálgicos del monopolio comercial.

Pero algunos años antes del gobierno de Menem y Duhalde, Raúl Alfonsín había sustituido el balcón de la Casa Rosada por la balaustrada del Cabildo para pronunciar su primer discurso ante la muchedumbre agolpada debajo, en la Plaza. La dictadura militar quedaba asociada así con el Ancien régime del virreinato español mientras que los patriotas revolucionarios prefiguraban su propio gobierno y una presunta renovación, o cambio, del contrato social de la Argentina. Hay quienes se alertaron ante esta evocación del pasado revolucionario. Hay quienes se entusiasmaron con la alerta ajena (Alfonsín, después de todo, había denunciado unos días antes al imperialismo que acababa de invadir la isla caribeña de Grenada).

Así como los alumnos prefieren los papeles de los próceres y se niegan a interpretar a los godos durante los actos escolares, los políticos se apresuran a arroparse con los hábitos de los patriotas y a endosarles a sus adversarios la máscara del virrey. Es muy probable que a algún periodista se le ocurra, en el marco del Bicentenario, tildar a la señora Fernández de Kirchner de "virreina" y comparar a los parlamentarios de la oposición con los miembros de la Primera Junta. Pero no hay que descartar tampoco que algún otro le recuerde hasta qué punto este organismo representaba a las élites criollas y desdeñaba, e incluso perseguía, a grandes líderes populares como José Artigas. Unos pueden asegurar que los argentinos precisan independizarse de Brasil o de Venezuela como en otros tiempos se independizaron de España; otros pueden recordar que la división entre los pueblos ya había sido una estratagema colonial de los Borbones. Algún caricaturista puede vestir a Chávez o Lula con el atuendo pomposo de Fernando VII; esto mismo podría llegar a hacerlo otro con Obama. Las conmemoraciones son fiestas, y las fiestas, mascaradas: a través de una interpretación ritual de los grandes mitos colectivos, los vivos representan, por algunos días, a los muertos.

Relatos de la Revolución

Las propias revoluciones de independencia poseían sus narraciones, su poesía y unos padres cuyos sueños se proponían cumplir (los sueños de los padres de la patria son siempre épicos y castos, claro está). Aquellos acontecimientos también tenían esa dimensión carnavalesca y sus protagonistas repetían ya aquella expresión: "hoy como ayer". No es casual que criollos como Bernardo de Monteagudo o José de San Martín formaran parte de una logia denominada Lautaro. Los patriotas solían calzarse las máscaras de los héroes amerindios que habían combatido antaño al opresor español. Esto explica por qué tanto la canción patria argentina como su homóloga uruguaya convierten al emperador Atahualpa en una suerte de padre totémico de ambos pueblos y por qué sus banderas fueron ornadas con un sol incaico. Pero también por qué el ecuatoriano José Joaquín de Olmedo podía presentar a Bolívar como hijo de Huayna Capac en un poema que celebraba la victoria de Junín. Tanto San Martín como Belgrano se habían mostrado incluso favorables a sustituir la monarquía ibérica por la incaica aunque hayan terminado por toparse con el escepticismo de la mayoría de los congresales reunidos en Tucumán.

Un miembro fundador de la logia Lautaro, el venezolano Francisco de Miranda, apostrofaba en una de las primeras proclamas independentistas a los hispanoamericanos recordándoles que eran "los descendientes de aquellos ilustres indios, que no queriendo sobrevivir a la esclavitud de su patria, prefirieron una muerte gloriosa a una vida deshonrosa..." Las revoluciones se presentaban como la revancha de los americanos oprimidos desde hacía ya trescientos años. Pero lo curioso es que el mismísimo Miranda, como muchos otros criollos, no dudaba en reclamarse a continuación descendiente de los españoles que habían derramado su sangre para conquistar estas "tierras lejanas" (tierras cuyo gobierno los propios reyes ibéricos les habían cedido a través de una serie de solemnes "capitulaciones"). Las revoluciones se presentaban en este caso como la restitución del poder que los colonos españoles habían perdido. Los criollos no cesaban de identificarse alternativamente con los conquistadores y los conquistados, y este cambio de disfraz resultaba a veces tan vertiginoso que puede pasar desapercibido para el lector más atento.

Tragedia o farsa, la historia política resulta inseparable de la representación, de la repetición y del mito. Los acontecimientos históricos ya son conmemoraciones, y las revoluciones no constituyen la excepción: como bien lo había señalado Marx, éstas suelen extraer su poesía del pasado. Los historiadores se consagran a la encomiable tarea de sustituir los mitos por la verdad documental. Pero los propios protagonistas de la historia ya eran, o ya son, adictos a tal o cual relato de la historia. Nacionalistas, liberales o marxistas nos proponen narraciones de la historia que también son convicciones y líneas de acción, como lo eran, en tiempos de la independencia, el mercantilismo o el librecambismo. Y pareciera superfluo decirlo, pero cuando conmemoramos un acontecimiento, no nos acordamos de lo ocurrido ­–¿cómo podríamos hacerlo?–, sino de alguna narración de lo ocurrido.

Hay quienes piensan que una persona dice la verdad cuando repite una y otra vez la misma historia. Hay quienes piensan, por el contrario, que una perseverancia semejante nos sugiere más bien que se trata de una terca fantasía. Hay quienes nos aseguran que no hay ninguna verdad fuera de esta pluralidad de narraciones. Hay quienes aseguran que escucharlas, deteniéndose en sus contradicciones, sus omisiones, sus desplazamientos, nos permitiría llegar a algún tipo de verdad acerca de quienes las repiten.

Como sucede desde hace doscientos años, el próximo 25 de Mayo vamos a conmemorar la Revolución. Vamos a declamar algún relato acerca de aquellos acontecimientos, a proclamar que la lucha sigue siendo, a pesar de las diferencias, la misma, y a reclamar una acción política que, imitando a aquellos héroes, nos conduzca a la patria que soñaron. Y seguramente las fábulas, las comparaciones y las exigencias van a ser todas muy distintas, lo que significa que el mismo día, y probablemente a la misma hora, los argentinos vamos a conmemorar revoluciones diferentes.


Por Dardo Scavino
PROF. DE LITERATURA LATINOAMERICANA EN LA UNIVERSIDAD DE VERSALLES, AUTOR DE "NARRACIONES DE LA INDEPENDENCIA".

Fuente: Vestir el ropaje de los próceres - Revista Ñ (Por Dardo Scavino) - 29/04/10
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Mes a Mes, una visión tanto política como cultural

~ Nuestra Agenda ~

~ Nuestra Agenda ~
Actividades tanto Políticas como Culturales, organizadas y/o propuestas por Jóvenes por la Iguadad Córdoba.

El Video Político Argentino: "Nuestra Constitución Nacional"

Preambulo de la Constitución Argentina: con voz de Jorge Lanata, del programa televisivo "Día D" (Canal América), 2001.

¿Cuando demandamos como sociedad, que la clase politica la respete?..Deberiamos aprender que ningun hombre tiene que estar por encima de ella, esa es la base de la igualdad de todos ante la ley...Pensar que deciamos en el 2001, "que se vayan todos", y aparecio más de lo mismo, Néstor Kirchner (se sabia en Santa Cruz ya quien era, como se manejaba), y luego su mujer, Cristina Fernandez de Kirchner, y con ellos, volvieron muchos más, la impunidad, la corrupción...¿Cuando aprenderemos a elegir a "nuestros representantes"?, ¿Cuando aprenderemos a votar algo distinto?...Hagamonos cargo de nuestro errores y de nosotros depende defenderla hoy, hacerla cumplir.

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